jueves, 28 de junio de 2012

Quizá fue el frío lo que nos unía, lo que nos hacía seguir. Porque a día de hoy pienso que 'esto' no fue nada. Costumbre. Ganas de amar, tal vez; pero no amor en sí. Me alegro de que lo hicieras. Me alegro de que te marcharas y me chocaras con la realidad tan podrida que te rodea.
 
Y a la mierda, ¿sabes? A la mierda con tus besos. A la mierda con tus abrazos que me ataban como soga. A la mierda con tus palabras. A la mierda con 'nuestro' viaje a Bcn, con tus cartas. A la mierda con el XIII. A la mierda todo lo que tenga que ver contigo y con tu puta sonrisa. Pero, ¿sabes qué? Prometo que esta vez no seré yo quien te recuerde.

viernes, 22 de junio de 2012

Voy quemando los recuerdos.



Se acabó. Desde hoy prometo no mirar más hacia atrás y  centrarme en seguir hacia delante, porque... Porque es eso lo único que me va a hacer sentir realmente bien.

domingo, 10 de junio de 2012

Me vuelvo antisocial a ratos.

No seguiré el rebaño por más que me lo pidáis. No seré esclava de esta sociedad materialista e ignorante. Ignorante porque vosotros mismos preferís evadiros de todo (sea la forma que sea) antes que sacar fuerza y levantar cabeza. Una sociedad donde la envidia y la avaricia os maneja. (Jamás me incluiré en ese saco). Una sociedad donde, los propios humanos, intentan hundir a un 'colega' cuando algo le sale a la perfección porque se lo ha currado. Y todo por vuestra frustración, porque sabéis de sobra que jamás lo conseguiríais por vosotros mismos, porque eso supone un mínimo esfuerzo, y ahora es más fácil tirar la toalla antes de cogerla. Pues ala, a joder todo y a todos. Una sociedad donde la mayoría son unos miserables, que su felicidad se basa en eso, en apuñalar a los demás. Estáis atados con camisa de fuerza a la ley del 'quién manda más' y lo peor, es que no sabéis cómo libraros de ella. Me dáis asco.

domingo, 27 de mayo de 2012

Reconóceme el morbo de la duda. el compás de la cuenta atrás de la mirada que rehuyes. Reconóceme el miedo. Reconóceme que mientes muy mal. De una puta vez. Yo ya me he enamorado de otros, de tantos. Pero dime por qué sigo intentando que tus palabras valgan más que otros besos. Lo bueno de todo esto, es que ya no me duele septiembre, ni el maldito trece que nos unía. No quema. Solo pasa y pasa sin que tú estés en él como por arte de magia. Me da igual que no lo entiendas. Yo te fumo para olvidar. Ponme más excusas fáciles, creo que son más de miles y todo por no saber decir la verdad. Que ni tú ni yo, ni mucho menos tú, ni tampoco yo somos capaces de comprendernos más allá del tacto. Que ni como yo quisiera ni como a ti te gustaría, sabes quererme. Ni siquiera apreciarme, que es mucho más sencillo que todo este juego de 'te quiero, pero lejos de mí'. Y lo siento, no estoy dispuesta a seguir aguantándo(te) más. Ya me he perdido buscándome en tus falsas palabras durante demasiado tiempo. Hazte un favor, no prometas que me olvidarás si luego pasas la vida hablando sobre lo cruel que fui. No prometas que no volverás a llamarme si luego te encuentro en cada esquina buscando mi boca. Que me canso, y te agoto de tanto giro y vuelta de tuerca. 

No niego que me sigue(s) doliendo.

Mezclo personalidades, momentos, tiempos. Sin poder distinguir lo que fue y dejó de ser, de lo que nunca será. Tengo la admirable capacidad de borrar lo malo y recordar los momentos gratos. Así, aún después de escribir atrocidades acerca de él, puedo llamarlo por teléfono y hablar como si nada. Sí, es lamentable. Por eso me costó tanto despegarme de él, por eso escribo: No quiero olvidar. Quizás hasta tenga memoria selectiva: archivo solamente los documentos, pensamientos, fotografías, escritos que me hagan recordar los buenos tiempos. Mi imaginación siempre fue más fuerte que mi racionalidad cuando se trata del amor o lo que esto sea. Así, puedo pelearme con él sin que se entere o amarlo cuando en realidad tendría que repudiarlo, (como es el caso). No sería raro tampoco pelear con él y no recordar por qué. Ya dije: no puedo acordarme de las cosas malas, esas razones se disuelven en mi cabeza, no las encuentro, se arrinconan empolvadas en algún lugar de mi cerebro y solo sobresalen los buenos. Será esa la causa por la cual no he llegado a odiarle por todo el daño que ha hecho.
Erotomanía: la sufro. Soy consciente de ello. Y solo así puedo entender que quizá no es tan importante, no es tan trágico o que tal cuestión no merece mi muerte. Solo cuando me veo desde afuera y en general cuando logro un desdoblamiento. Ya es demasiado tarde para tomar decisiones. Con seguridad ya las tomé.   El mundo se deshace por una llamada que no llegó jamás. ¿Error mío por empezar de nuevo? Ni lo sé, ni quiero saberlo a estas alturas... 

domingo, 6 de mayo de 2012

Encuentros. Encuentros incómodos, casi diarios. Miradas que solo expresan odio, rencor hacia el otro, después de todo lo vivido. De todo lo amado. De todo lo soñado. Palabras que solo hacen daño... Sé que no es fácil, joder. Me fallaste, te fallé. Nos fallamos. Pero a pesar de todo sigo aquí.

No soy cruel, simplemente he aprendido a usar menos el corazón.